El intercambio de casas es ideal para los que tienen hijos

“Todas las ciudades tienen actividades infantiles que a veces son más o menos obvias, y contar con consejos de otras familias hace la diferencia”.

Por Andrea Aguiar*

Los niños cambian la vida de la gente, eso es algo que todos sabemos. Y mucha gente que adora viajar acaba posponiendo sus planes hasta que los niños crecen y, aun así, se limitan a los llamados “destinos para niños”.

Cuando nuestros hijos eran pequeños, no dejábamos de viajar. Por su puesto que, cuando eran muy pequeños, no elegíamos los destinos más exóticos del planeta ni aquellos que estaban a 3 horas de camino, pero tampoco nos limitábamos a los “lugares para niños”. Descubrimos cada ciudad desde el punto de vista de nuestros hijos y a su ritmo. Cambiar de casa con familias que también tienen hijos facilita mucho las cosas. Toda ciudad tiene actividades infantiles, sean obvias o no, y contar con consejos de otras familias hace la diferencia. Puede ser increíble descubrir aquel museo de juguetes o el museo de ciencias o historia natural que no sería una de las primeras opciones en un viaje de “adultos”, o aquel teatro de marionetas al aire libre los sábados, conocer lo que más les gusta hacer a los hijos de los dueños de la casa es excelente para comenzar, además, así también saber de lugares como restaurantes, con espacios para que los niños jueguen y muchos otros consejos.

Otra gran ventaja de realizar intercambios con otras familias con niños de edades similares es cargar menos equipaje. Por ejemplo, si sus hijos son pequeños, puede que no necesites llevar coches, carritos de bebé, sillas para comer, juguetes, etc. Eso también se intercambia temporalmente.

Los niños adoran participar en la planificación del viaje y siempre es bueno incluirlos. Pero no todo es así de tranquilo. También tienen mucha dificultar en dividir el espacio y suelen ser bastante resistentes a la idea de que alguien use sus habitaciones y sus juguetes. En ese momento, el intercambio de casas se convierte en un gran proceso de aprendizaje.

A pesar de esa dificultad inicial, el beneficio de los intercambios se vuelve muy palpable para las familias. Es muy divertido para los niños llegar al lugar donde se quedarán con un montón de juguetes diferentes. Y, además, es transformador para los niños percibir que todos sus juguetes continuarán siendo cuidados por el huésped. Esto hace notar la importancia de preservar las cosas de los demás.

*Andrea Aguiar es fundadora de BeLocal Exchange